
Mi salvapantallas es de distintas formas, a veces con obras de arte de Klimt, de Warhol o fotos, porque si de hecho tengo que tener arte conmigo, me encanta todo lo relacionado con el arte (es más si me dijeran algo así como “que dice Jáuregui que si te cambias de aquí al Franz Mayer” no hubieran terminado Franz y mi silla seguiría dando vueltas y vueltas”).
¿Por qué no nos dejan personalizar? Se que no es nada bonito tener papeles tirados ni mugres en el escritorio, pero al final del día es una extensión de nosotros, esto es nuestra segunda casa, y si la primera- a la cual dentro de poco le diré ¡Adiós, adiós castillo! (pero hay que cantarla como la rola del Príncipe de la Canción “adiós, adiós princesa”; la vemos sólo de siete a siete (o a veces seis) y si a esas doce horas le agregamos ocho dormidos, entonces estamos cuatro horas diarias en nuestra casa, de lunes a viernes lo que nos da casi un día, obvio no se cuentan sábados y domingos.
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