sábado, junio 11, 2011

Pequeña balada para Nueva York III

Se sentó al borde de la cama y mientras jugaba con aquella llave de plata que siempre llevaba al cuello, y que fue regalo de una compañera de Kabbalah que se la había regalado con fines un poco más que místicos; se enceló pensando en que ella podía estar esa misma tarde en otra habitación y con otro sol pegándole en la espalda, en su pecho ( cosa que ya consideraba suya) y haciendo brillar sus ojos y sus labios, que a él lo volvían loco y que para que ella no sintiera emoción alguna, nunca se lo hacia saber. Se enceló porque se dio cuenta que ella poco a poco formaba parte de su vida y que ya la consideraba suya y de nadie más.

Suspiró fuertemente, se levantó y estiró los brazos. Se dirigió a su pasaporte y buscó entre sus documentos, la pequeña lista que ella le había escrito en una libreta de Armani- "Que mamona", pensó. Pero eso le gustaba de ella, su aire de mucho mundo, de connosieur, a pesar de no haber viajado tanto como él.

Leyó ANILLO MOMA, y sonrió. Leyó el título del libro y hasa la dirección de los Barnes & Nobles donde podía localizarlo, obviamente eran lugares que el visitaría. La 5a, Greenwich Village. Volvió a leer las peticiones y movió la cabeza: "Your servant is your master, rezaba un frase.

Tomó su saco azul DKNY que a ella le había gustado como se ve puesto en él, y tomó las llaves de su cuarto. Saldría a tomar un poco de ese aire neoyorkino tan fashionista, intelectualoide urbano y si, un poco superficial, que se apodera de uno cuando se está de visita en la ciudad de la que quieres ser parte.

Sí, tal vez ese aire es el aire que tiene ella.

Pequeña balada para Nueva York II


Ahí comprobaría lo que le dijeron en la Universidad, cuando estudió Arquitectura: "Si te paras desde cierto punto puedes admirarlo completamente sin necesidad de moverte a algún piso".Sonrió y se acordó de sus clases, y de lo mucho que admiraba a Frank Lloyd Wright, se acordó de aquella plática en la Universidad, y se acordó de ella. Y sonrió nuevamente.


Sonrió porque se acordó cuando le platicó sobre el museo y ello lo miraba asombrada; se acordó porque aunque ella semejaba y aparentaba un dejo de seguridad y el no tener tanto interés en él , sabía en el fondo que le atraía y bastante y que seguramente lo estaría extrañando, tal vez hasta se preguntaría que en donde o con quien estaría en este momento.

Y eso lo hizo sonreír:
"Pues sí, espero se pregunte, ¿Acaso no nos gusta eso a todos?" respondió desde su ego. Se recostó en la cama y al ver el techo, se acordó que ella le había recomendado ese hotel. Hizo una mueca:"Caray, si que sabe"; "O tal vez lo hizo por mí", escuchando nuevamente a su ego.
También recordó que ella le había "recomendado" emular aquella escena de 9 1/2 semanas en ese hotel; pero la verdad no le atraía la idea de meterse con una "mujerzuela" de aquellos lares - "Con Bassinger seguro que sí" - se dijo riendo. Pero en el fondo sabía que mejor que incluso Bassinger estaba ella, dispuesta a complacerlo en cualquier situación que el le propusiera. Pero inmediatamente se preguntó si acaso ella había complacido a otro u otros de la mismo forma que a él. Sabía que por ahí merodeaba un pasado - y no se
refería a el exmarido- y aunque ese pasado no había sido "nada" en realidad si habían hecho mucho; y que seguían viéndose; aunque claro no con el mismo fin. Pero, en cualquier momento, un paso en falso por parte de cualquiera de los dos , podría suponer el fin de "su relación" que aunque el no quería considerarla como tal, por un momento, pensó en que compartir el placer que ella le provocaba, no le hizo la menor gracia. Por unos segundos, mientras él, recostado en aquella cama del Chelsea legendario, mientras le daba un suave sol neoyorkino de tarde; sabiendo que podía salir a la 5a o 7a y tropezar con cualquier mujer fantásticamente vestida y como salida de película de Woody Allen o de Scorscece o de Coppola, sabiendo- por que ella se lo repetía, claro está- que a sus 44 años era un hombre sumamente atractivo para muchas y, que no teniendo relación formal con ella podía hacer lo que quisiera. Sabiendo todo esto, se enceló e hizo una mueca de disgusto-

jueves, junio 09, 2011

Pequeña balada Para Nueva York I

Llegó por la tarde en el primer vuelo, saliendo desde la Chilanga ciudad. Llegó y vió la ciudad bastante soleada, un clima templado y fresco pero sintió un inmenso calor y una súbita excitación cuando se abrieron las puertas del JFK y vió todo un mundo distinto. Como una enorme torre de babel moderna, gente con laptops, celulares de última generación y tablets de distintas marcas. Todos hablando el mismo idioma pero diferentes lenguas a la vez. Pero se concentró en los letreros para llegar a su destino: Welcome to the City that never sleeps sir, enjoy your stay.
Abordó el típico yellow cab con un típico hindú como conductor. Al final decidió hospedarse en aquel hotel despues de pensarlo mucho. Claro no era el Plaza ni una de las Trump Towers, pero era un hotel legendario; con historia. Vamos, tal vez hasta se quedaría en cualquier habitación en la que haya estado, Bob Dylan, Jimmi Hendrix o The Grateful Dead, todos ellos músicos favoritos. Tenía tanto por visitar y tanto por recorrer, pero sabía exactamente donde empezar y que recorrería todas las mañanas. En principio iría caminando hasta el Belvedere, y se subiría a esa extraña torre en medio de esa ciudad de acero.


Estaba seguro que también más que ir a Empire State visitaría el Edificio Chrysler porque simple y sencillamente se le hacia más bello. Y que visitaría Little Italy y comeria Hot Dogs de carrito. No era porque aquí en D.F. fueran malos pero aquí en la Ciudad que Nunca Duermes, son un must.. y un cliché. También sabía que iría al Guggenheim y lo recorrería completamente. No le importaba que tantas exposiciones hubieran, era el museo en si. Toda una obra de arte.