martes, julio 16, 2013

La vida es un carnaval ... o una tienda de departamentos II


De por si las deudas económicas, las de pesos y centavos, a veces nos quitan el sueño ¿Todavía queremos endilgarnos las de nuestro own personal store  u OPS para que se lea mamón.

Porque esas deudas son más cabronas, esas que te quitan sueño vida y sentimientos.

¿En realidad queremos eso?

Porque si, suponiendo que llegamos al acuerdo con el mero mero, 
(nombren a quien quieran) de que lo pagamos al final, en el último piso, en el departamento de facturación, que lo carguen a nuestra cuenta total tenemos crédito abierto...

¿A poco creemos que nos van a refinanciar o perdonar deudas o hacer descuentos nomás por nuestra linda carita? ¿O que de verdad nos perdonarán tal o cual deuda?

¿De verdad estamos dispuesto a pagar el precio de tal o cual producto, aunque sabremos que el costo será altísimo?

¿Preferimos pagarlo al final?

Digamos que puse todo este debraye porque iba corriendo por mi OPS cuando de repente se me cruzó un producto que a mi me convenía, era muy bueno, como cuando vas a una tienda y hay un vestido que te dice "Ven, soy para ti, soy perfecto". Pues bueno, si me detuvé un tiempo a verlo, a curiosearlo, y si me gustó, lo probé y perfecto, y estaba a mi alcance...según yo.

Resulta que al casi dármelo me dieron la lista de condiciones y lo que incluía... la estudié y empecé con si, perfecto, no me molesta, súper bien, no importa, ah...nop este no...El producto traía algo incluído que a mi en lo personal no me interesa guardar ni tener, y aunque de verdad todo lo demás estaba que ni pintado, tuve que dejarlo con una enorme mueca en la boca. Hice el peor gesto que pude haber hecho y dejé dicho producto en su lugar.

A veces paso por ese pasillo para ver si dicho producto está en oferta o hay algún otro igual que no traiga el kit completo. Y no, todavía no ¿Me desilusiono? Sí un poco, pero bueno son los pequeños percances que tiene este enorme almacén llamado vida.

La vida es como un carnaval... o un tienda de departamentos I


Siempre he dicho que las relaciones humanas son complejas, cuando deberían ser las más sencillas.

Los sapiens tenemos una tendencia hermosa (nótese mi sarcasmo) en complicarnos la vida. Y mucho. Debemos  ser más abierto, más sinceros.

Primero con nosotros. Luego con el mundo entero.

Al final del juego, lo que todos buscamos es ser felices como lombrices -sí todavía sigo buscando a esa lombriz feliz y nadie me la ha enseñado-  y a ese un alguien que sea feliz con él y con nosotros.

¿O no? Entonces, porque cuando ese alguien o nosotros ya no somos el objeto de afecto no se  dice y ya.

¿Porqué? ¿Por ego? ¿Por herir susceptibilidades o el ego de ese otro sapien? ¿Por estar metidos en algo en lo que no somos felices y tenemos miedo a quedarnos sólos como dedos  que de hecho no están sólos y se divierten más?¿Como ostras? Esas si que están solitas, pobrecitas y aún así hacen cosas bonitas como las perlas.

Aquí es cuando digo que la vida es como un enorme almacén. O como una serie. Pero como de eso ya escribí, entonces ahora la comparo con un almacén. Como quiera que se vea.

Si se toma como un almacén, se ven diferentes pisos, y se nos ofrecen diversos productos en diversas etapas o pisos de nuestras vidas. Algunos los adquiriremos inmediatamente, otros no serán de utilidad , otros serán inservibles en cuanto los tengamos.

A veces en este almacén, nos topamos con productos que te llaman la atención y sabes que es el producto perfecto. Tiene todo lo que querías y necesitas en ese momento. Y te acercas a verlo y tal vez lo pruebas y sabes que  está hecho a tu medida.

Y en ocasiones resulta que  tiene el precio que también es perfecto y que traes consigo el monto exacto para adquirirlo y te lo llevas sin más.

A veces resulta que no traes en  ese momento lo que requieres y no te lo llevas y lo ves con cara de decepción, pero, por alguna extraña razón y porque estaba destinado a ti, lo ponen en rebaja. Lo pruebas,   es perfecto y tal vez habrá alguien cercano que lo compre pero no le servirá igual. Y no es menospreciar que dicho "producto", refiriéndome a diversas situaciones en la vida en este caso,  esté de oferta, si no que se toma  porque llegó en tu momento exacto. 

Pero, hay situaciones en las que dicho producto es lo que quieres, lo pruebas y lo ves, y dices  ¡ME LO LLEVO!  Y cuando te dan el kit, trae cosas incluidas que tu no quieres o no deseas o que sabes que el precio a pagar es alto. Mucho.

Sí, me refiero a que en este enorme almacén llamado VIDA imaginando que es nuestro propio Liverpool,  PH, Bloomingdale's, Harrod's , El Corte Inglés, Galeries Lafayette, Saks ; por decir los mejorcitos que se me vienen a la mente,porque no creo que alguien quiera comparar su vida con un Wal-Mart, Soriana o La Comer.

Muchas veces, casi siempre diría yo, para seguir adquiriendo productos, servicios o simple y sencillamente para pasar al siguiente piso, a la mayoría de las veces tienes que pagar todo en ese momento. Si lo adquieres bien, Ok. Perfecto.

¿Pero? Si con todo y todo quieres adquirir el producto, sabiendo que lo que trae consigo no te ayudará o peor aún tengas que pagarlo a meses ¡Y CON INTERESES! ¿Está uno dispuesto a eso?

Vamos, si en ese momento la oferta es tentadora y te convencen con el típico empiece a pagarlo en febrero o a meses (con intereses y muy altos) ¿Es de verdad tan tentadora la oferta?

Pepe Grisho y yo

Siempre aparece o en los momentos más inoportunos o en los más tranquilos cuando de plano no estoy pensando más que en la inmortalidad del cangrejo.

Se aparece y con mirada burlona me pregunta: "¿Estás segura?¿Es realmente lo que quieres?"

"Si, estoy segura"- Le contesto mas no lo convenzo. 

"Recuerda que siempre terminas mal"-

"Esta vez, YO si puedo manejarlo"-

"Siempre decís lo mismo. Sós una tontita. Decís que puedes y no lo hacés. Decís que esta vez será diferente y no me hacés caso. Para que crees que estoy aquí".- Me dice con aquel tonito argentino que le escuchamos en aquella película. Le da un sorbo a mi café.

Lo veo con odio.-"¿Sabes? A veces me caes mal y luego tu tono argentino ¿Porqué?"-

"Porque así me creaste"-

Finjo que no le hago caso, pero en el fondo sé que tiene razón. En el fondo el sabe más de mi que yo.

Claro, es mi Pepe Grisho.

"¿Porque si sabes me dejas sola?"- Le pregunto de reojo.

"Nunca lo hago, que no me hagas caso, es otra cosa"- Y toma de mi café.

Tengo ganas de tirarlo al café y que se ahogue, pero nunca se ahogaría. Le gusta el café.

-"Eres malo, sabías y aún así te burlas"-

-"No, también aplaudo cuando te niegas. Cuando sabes que no vas a estar ahí siempre y que cuando dices no, y te queda orgullo"-

-"Pero no me divierte"- Le contesto.

-"Si no es para que te diviertas" - Y toma otro sorbo.-"Tú sabes lo que está bien. Sabes que no hacías cosas malas, yo solo estoy aquí para recordártelo, al final tu tienes la última palabra"-

-¡"Ja! Que fácil es que yo tengo la última. Que chistoso dejarme a mí esa responsabilidad"- Le contesto. Trato de tomar mi café pero se lo dejo totalmente a él. Y sigo haciendo mi trabajo.

-"Si fueras tigre o libélula, tu responsabilidad sería comer, dormir y procrear. Pero eres humano y tu responsabilidad es totalmente distinta"- Mueve sus pies y mira mi escritorio. Mira mis cosas. Mis escritos. Se ríe. Sabe lo que siento y pienso.

-"Te lo advertí ¿Recordás?"-

Lo miro de reojo nuevamente. -"Mi gato te va a comer"-. Le digo amenazante y burlona.

-"Yo sólo te lo advertí y dijiste que podías con eso y al final, al final lo sabías y te negaste ¿Porqué siempre negás ese presentimiento ¿Porqué?"-

Pepe Grisho tiene razón. Me quedo  callada y veo el monitor.

"No vale la pena"- me dice.

-"La lucha es conmigo. No con otra cosa"- Le digo  sin dejar de mirar el monitor.

-"Esa es la más difícil, pero ¿Sabés algo? "- Dice mientras lee lo que hay en la pantalla.

Se ríe. -"¿Pero vamos es que de verdad te atormentás por eso?"-

Si fueras el otro lado, sería peor. Peor ¿Sabés?"-.

Tiene razón.

Cierra la pestaña del monitor y mueve la cabeza de lado a lado -"Sós una tontita"-

Enciendo un cigarro y veo la pantalla.

-"Si soy una tonta pero para eso estás aquí. Para advertírmelo"-

-"Pero me harás caso"- Dice al darle el último sorbo a mi café.

-"¿No lo estoy haciendo ya?"-

-"Es un logro"- Me dice. Se baja de mi taza y sube a mi hombro. Me da una palmada y un beso en la mejilla. Se ríe y desaparece.

Sí, es un logro.