jueves, junio 09, 2011

Pequeña balada Para Nueva York I

Llegó por la tarde en el primer vuelo, saliendo desde la Chilanga ciudad. Llegó y vió la ciudad bastante soleada, un clima templado y fresco pero sintió un inmenso calor y una súbita excitación cuando se abrieron las puertas del JFK y vió todo un mundo distinto. Como una enorme torre de babel moderna, gente con laptops, celulares de última generación y tablets de distintas marcas. Todos hablando el mismo idioma pero diferentes lenguas a la vez. Pero se concentró en los letreros para llegar a su destino: Welcome to the City that never sleeps sir, enjoy your stay.
Abordó el típico yellow cab con un típico hindú como conductor. Al final decidió hospedarse en aquel hotel despues de pensarlo mucho. Claro no era el Plaza ni una de las Trump Towers, pero era un hotel legendario; con historia. Vamos, tal vez hasta se quedaría en cualquier habitación en la que haya estado, Bob Dylan, Jimmi Hendrix o The Grateful Dead, todos ellos músicos favoritos. Tenía tanto por visitar y tanto por recorrer, pero sabía exactamente donde empezar y que recorrería todas las mañanas. En principio iría caminando hasta el Belvedere, y se subiría a esa extraña torre en medio de esa ciudad de acero.


Estaba seguro que también más que ir a Empire State visitaría el Edificio Chrysler porque simple y sencillamente se le hacia más bello. Y que visitaría Little Italy y comeria Hot Dogs de carrito. No era porque aquí en D.F. fueran malos pero aquí en la Ciudad que Nunca Duermes, son un must.. y un cliché. También sabía que iría al Guggenheim y lo recorrería completamente. No le importaba que tantas exposiciones hubieran, era el museo en si. Toda una obra de arte.

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