Siempre he dicho que las relaciones humanas son complejas, cuando deberían ser las más sencillas.
Los sapiens tenemos una tendencia hermosa (nótese mi sarcasmo) en complicarnos la vida. Y mucho. Debemos ser más abierto, más sinceros.
Primero con nosotros. Luego con el mundo entero.
Al final del juego, lo que todos buscamos es ser felices como lombrices -sí todavía sigo buscando a esa lombriz feliz y nadie me la ha enseñado- y a ese un alguien que sea feliz con él y con nosotros.
¿O no? Entonces, porque cuando ese alguien o nosotros ya no somos el objeto de afecto no se dice y ya.
¿Porqué? ¿Por ego? ¿Por herir susceptibilidades o el ego de ese otro sapien? ¿Por estar metidos en algo en lo que no somos felices y tenemos miedo a quedarnos sólos como dedos que de hecho no están sólos y se divierten más?¿Como ostras? Esas si que están solitas, pobrecitas y aún así hacen cosas bonitas como las perlas.
Aquí es cuando digo que la vida es como un enorme almacén. O como una serie. Pero como de eso ya escribí, entonces ahora la comparo con un almacén. Como quiera que se vea.
Si se toma como un almacén, se ven diferentes pisos, y se nos ofrecen diversos productos en diversas etapas o pisos de nuestras vidas. Algunos los adquiriremos inmediatamente, otros no serán de utilidad , otros serán inservibles en cuanto los tengamos.
A veces en este almacén, nos topamos con productos que te llaman la atención y sabes que es el producto perfecto. Tiene todo lo que querías y necesitas en ese momento. Y te acercas a verlo y tal vez lo pruebas y sabes que está hecho a tu medida.
Y en ocasiones resulta que tiene el precio que también es perfecto y que traes consigo el monto exacto para adquirirlo y te lo llevas sin más.
A veces resulta que no traes en ese momento lo que requieres y no te lo llevas y lo ves con cara de decepción, pero, por alguna extraña razón y porque estaba destinado a ti, lo ponen en rebaja. Lo pruebas, es perfecto y tal vez habrá alguien cercano que lo compre pero no le servirá igual. Y no es menospreciar que dicho "producto", refiriéndome a diversas situaciones en la vida en este caso, esté de oferta, si no que se toma porque llegó en tu momento exacto.
Pero, hay situaciones en las que dicho producto es lo que quieres, lo pruebas y lo ves, y dices ¡ME LO LLEVO! Y cuando te dan el kit, trae cosas incluidas que tu no quieres o no deseas o que sabes que el precio a pagar es alto. Mucho.
Sí, me refiero a que en este enorme almacén llamado VIDA imaginando que es nuestro propio Liverpool, PH, Bloomingdale's, Harrod's , El Corte Inglés, Galeries Lafayette, Saks ; por decir los mejorcitos que se me vienen a la mente,porque no creo que alguien quiera comparar su vida con un Wal-Mart, Soriana o La Comer.
Muchas veces, casi siempre diría yo, para seguir adquiriendo productos, servicios o simple y sencillamente para pasar al siguiente piso, a la mayoría de las veces tienes que pagar todo en ese momento. Si lo adquieres bien, Ok. Perfecto.
¿Pero? Si con todo y todo quieres adquirir el producto, sabiendo que lo que trae consigo no te ayudará o peor aún tengas que pagarlo a meses ¡Y CON INTERESES! ¿Está uno dispuesto a eso?
Vamos, si en ese momento la oferta es tentadora y te convencen con el típico empiece a pagarlo en febrero o a meses (con intereses y muy altos) ¿Es de verdad tan tentadora la oferta?
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