viernes, agosto 29, 2014

Una Confesión Para Que? III



LA ILUMINACIÓN
El pensar que nuestras vidas son una rutina y que si lo son en realidad, no tiene nada de malo. Lo malo es cuando empieza uno a pensar en Será así el resto de mi vida?
Y es aquí cuando a mi me entró la exasperación, desesperación, frustración y todo lo que termine en ión que se les ocurra. 
Mientras veía que con quienes vivo se iban a sus distintas labores, yo hacía mi rutina de ejercicio más tarde y luego hacía el trabajo de buscar trabajo. A veces salía a entrevistas,  durante unas semanas me dediqué- cual buena tía que creo ser y como se me da la onda de manualidades-  hice recuerdos de bautizo, hice regalitos a mis hermanas y cosí y reparé algunas cosas que según yo hacían falta reparar.

Pero hasta eso se acaba y me dije: "Bueno, y ahora que sigue?"
Si que sigue? Qué más hago? Y un buen día me encontré hasta lavando ropa ajena con tal de no sentirme inútil. Con ropa ajena me refiero a lave los tenis y calcetines de mi sobrino el mayor que había llegado unos días antes hecho una sopa el pobre. Porque si pensaron que lavaría ajeno no hay nada más falso que eso, no lo hice y no lo haré jamás, y no es que  me las dé sangrona,  no hay nada denigrante en ese trabajo. Pero, si cuando tenía la posibilidad de comprar una  lavadora en pagos chiquitos y no lo hice, cuantimenos lo iba a hacer en estos momentos, y pues si las que tienen su lavandería a una cuadra de mi casa hacen bien su chamba y no es caro, y no gastaba mucho en ropa ergo... les seguí dejando mi ropa. Porque quitarles su trabajo? Díganme idiota pero así pienso.

Así que mientras un día iba a hacer un pago, me pasé a un bonito centro comercial cerca de casa y me dediqué a mirar a la gente, la ropa, los cosméticos, los aparatos electrónicos, a los vendedores  y pues todo lo que hay en un centro comercial que se precie de serlo. Y fue ahí donde me dije que todo era una inmensa rutina, que todo era un rueda que giraba y giraba sin sentido, que las estaciones van y vienen y que las modas van y vienen y que con el asunt y el color fiucsa Primavera Verano vendrá el nuevo color al que dirán es el nuevo negro para este Otoño Invierno  y /o el nuevo aparato que tendremos que tener, el nuevo disco, la nueva película  y así por secula seculorum y me dije Y Luego? Esto nos hace felices?  No somos felices con lo que tenemos? No nos basta y sobra? Y me senti feliz por un momento porque pensé que había llegado a una especie de Iluminación, a la respuesta que necesitaba para continuar mi camino. Y con ese pensamiento me encaminé a casa toda contenta.
Nada más falso que eso. Mientras caminaba ví a un chico que enseñaba un cosmético a una chica y  en la forma que lo vendía y como lo vendía y como lo admiraba la chica me hizo sentirme miserable, triste y  desgraciada, en pocas palabras una hija de la chingada.
¿Quién soy yo?- me regañaba- para criticar a la gente si ellos son felices siendo lo que son y teniendo lo que tienen, ¿Quién me da el estúpido derecho de decirme que soy más que ellos porque lo material no es importante o que todo esto es efímero? ¿Ya  por eso soy más que los demás?

Y así pensé que me había llegado la doble iluminación, lo que me hizo sentirme más contenta y con esto "la Iluminación" se fue al carajo, porque no debes sentirte contento de eso, porque aunque hayas llegado si lo presumes es ego y blablabla (los budistas saben de este rollo complicado).

No hay comentarios.: