¿De qué programa hablamos? Su trabajo que si es por hora, hace que su día extrañamente se componga de 10 horas, más las 2 horas de comida que se toman. Superan toda lógica matemática, ya que sobrepasan las normales 8 horas de trabajo, SÍ se toman las dos de comida y ven diversos asuntos en un día; a sus clientes les cobran las horas diarias y ven de 10 clientes en adelante. Y es aquí donde entra el dichoso programa que hablo, y del cual estoy cada vez más segura que fue diseñado por físicos de la NASA. En dicho programa corre un pequeño cronometrito, el cual como maratón de 42kms, hace sudar a los clientes, ya que nuestros amigos (no los clientes, los abogados) cobran en DÓLARES,
(y pa’ como está nuestra gripa financiera dixit FCH en idioma abogado) como si de m2 en Manhattan se tratara , y sólo regalan horas y tiempo extra a su familia, aunque si partimos de que la familia tiene compañías cuyos asuntos sean llevados por el abogado, igual le cobra, y hay algunos que serían capaces de cobrarle a su esposa el haber ido a dejar a sus retoños a la escuela, al karate, al piano o por acompañarla al súper, o haber tenido una noche de pasión sin pasión, porque si lo hubiera sido, la tomarían como Pro-bono.
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