viernes, marzo 13, 2009

Entre Abogados Te Veas (2a parte)








Sobre el lenguaje abogadil o de derecho o como sea que se llame, éste es digno de ser estudiado por cualquier lingüista, criptólogo, o filósofo; casi todos están negados a escribir bien, literalmente, no escriben bien; no se les entiende y cualquier farmacéutico se dignaría a recibir una receta escrita por un abogado.
Su “idioma” se reduce a números e iniciales – irónicamente-; podrán redactar oficios, legajos, o escrituras a la perfección; podrán hablar con corrección y saber hasta el nombre de la abuelita de su compañero de trabajo, pero a la hora de enviar mails la situación se reduce a algo así:

“ FYI:
Coméntale a JFG, que HYF, DGE y GAP irán a juntas en SG y SRE, de ahí DGE viajará a GDL a visitar el RPP para inscribir la EP No. 781,288 del cliente 0001234.008 de la Not. 33”

Cualquier mortal podrá estar horas tratando de descifrar desde el FYI, pero ellos no, ellos en cuestión de minutos – que no horas porque se les va su dinero- averiguarán de que se trata, imprimirán el mail, lo enviarán con copia a su corte celestial y para que no quede duda lo registran en su programa de red interna.

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