viernes, marzo 13, 2009

Entre Abogados Te Veas (4a parte)

Ahora que casi todos los despachos que se precien de serios y renombrados trabajan con dicho programa. Todos se comunican vía Internet ya sea por mail o por mensajerito interno, y se conocen por sus apellidos o siglas, tu nombre jamás existirá en un despacho, y si te llamabas Fabiola García Juárez quedaras a FGJ o feje (si así feje) o si eres Fernando Álvarez Fuentes quedaras a FAF o KRD serás KARD o un sinfín de apodos.

Trabajan en grupos de 3 ó 4 personas por área, los hay que ven situaciones Fiscales, los que ven asuntos de Migración, Litigo y todos ven Corporativo. Tienen 2 asistentes y 2 pasantes por cada 5 abogados, vamos como comuna hippie pero sin la yerba porque en los edificios que están no se permite fumar, con aquello de los edificios inteligentes…


Si es despacho grande, debe tener al menos dos o tres apellidos difíciles de pronunciar al final con Asociados, o Socios y el S.C., esto último es un reto para cualquier recepcionista que presuma de ser la mejor y quiera vencer obstáculos, porque las pobres aparte de aprenderse el nombre tienen que pronunciarlo bien y después rematar con un bello buenos días o tardes- para que al final el interlocutor no entienda NPI(idioma abogadil nuevamente) de lo que estás hablando-.

Sus secretarias (que ya no lo son y ahora se dicen asistentes) andan uniformadas de lunes a lunes, aquí no hay viernes casual, no es digno de un despacho de renombre, y lo que más llama la atención es que no tiene vida propia ni mucho menos nombre. Cuando hablan entre ellos eres la asistente de FEJE, KARD, o la que sea, al igual que su carro, su esposa y sus hijos, la asistente pasa a ser de SU propiedad porque eso sí: “seré muy tu cuate y compadre pero a mi asistente nomás le grito yo”.

Ellas a su vez hablan de sus jefecitos refiriéndose a ellos por su apellido o “Mi jefe”, claro si eres nueva quédate con la duda escucha, calla y aprende. Aunque “su jefe” haya quemado sus pestañas en la Mega Universidad y no haya dormido durante Maestría o Doctorado alguno, a la asistente le importa un pepino, le quita el título y le deja el apellido, ¡Que desfachatez! No al contrario, la asistente se da ese derecho y bien merecido porque nadie más que ella sabe como es su jefecito.

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