En días pasados me enteré que mi hermano mayor será papá ¿POR TERCERA VEZ? Con su segunda esposa y todo mundo estamos contentos. Mi hermana quiere un segundo bebe, uno de mis hermanos sigue casado y el otro navega cada vez con novias más raras y cambia de forma de pensar como si se tratara de calcetines (puedo jurar que cambia menos de calcetines). Mis hermanas pues no se realmente si quieran casarse o no, aunque tampoco las veo como con ganas de nada.
¿Y yo? Yo quiero a mi hijo y quiero mi independencia; quiero encontrar a ese alguien que me vuelva y lo vuelva loco, y que nos volvamos locos en todos los sentidos (Y con todos los sentidos también).
Y tal vez la culpa la tengan todos esos méndigos libros que leía desde pequeña, digo,¿Quién me manda a mi a leer vidas de artistas, personajes de la historia? Napoleón (mmm... rolemodelman si señor)y Josefina, Picasso y sus Nmil mujeres, Anaïs Nin y Henry Miller, Nahui Ollin y Dr. Atl, Colette, Lorca y Dalí, Enrique VIII y Ana Bolena y bueno me puedo seguir que la lista es larga.
¿Porqué mi abuelo me enseñó a leer con Lorca?¿Porque no con otros cuentos?¿Porqué me escondía, Trópico de Cáncer, Nexus, y Rayuela (si, Rayuela)? ¿Porqué me topé con libros como El amante de Lady Chatterley o Cumbres Borrascosas, a mi tierna edad de 12 años?¿Porqué no pude leer Blanca Nieves, la Cenicienta o Calabozos y Dragones? Aunque pensándolo bien, si hubiera leído éstos cuentos como los escribieron originalmente no son tan lindas que digamos e hubiera ido al terapeuta desde chica.
Y creo fue ahí que la palabra pasión se me metió hasta por los poros. Me enamoré de una carta que no recuerdo ahora bien que personaje la escribía, pero si estoy segura que estaba en "Bajo el Volcán", era una carta de desamor, pura pasión intensa(no sé porque pero esto es pleonasmo).Amo el Cantar de los Cantares por cachondón. (A mi que no me vengan con metáforas es cachondo y punto).
Y así he pasado mi juventud. Noviazgos que no fueron tan intensos o interesantes. A los 17 tuve a bien "enamorarme" de alguien más grande y que creo si le gustaba, pero no precisamente para que viviéramos felices y contentos por siempre. Su error garrafal fue utilizar aquellas palabras mágicas que hacen que casi toda mujer se derrita: ¡TE AMO!
Mal hecho, y que poca no se vale, puesto que jamás me había enamorado y no soy de galleta, y hasta las galletas se hacen aguadas. Gracias a Dios, nunca pasó nada, y que bueno me alegro porque por ojete se quedó con las ganas.
Me lo he encontrado dos veces más en lo que va de mi vida. Una, mientras leía en el metro y pero respondí una estúpida frase estilo "No porque mi novio se enoja". (De hecho si le dije esa frase estúpida, realmente estúpida). Y la segunda vez cuando vivía con mi ex en la Condesa. Lo ví de lejos y me reconoció y solo mencionó mi nombre cuando ya iba más alejado. Eché a correr. Tal vez pensó que lo abrazaría y daríamos rienda suelta a nuestra pasión. No se que haga de su vida y espero..no, de eso no espero nada.
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