Ya en el S. XVII los corazones
proliferaron cuando el intercambio de postales de ese señor llamado San Valentín ganó popularidad en Inglaterra. En un principio las cartas eran simples, pero los victorianos las produjeron más elaboradas, empleando el símbolo del corazón en conjunción con cintas y lazos. Fijándome en la cartita que se está a la izquierda, la verdad si está muy garigoleada -tal como se usaba en aquella época- cursilona por no decir más, pero quiero imaginar que si te la daban es justo decir como mirabas al amor de tus amores.
proliferaron cuando el intercambio de postales de ese señor llamado San Valentín ganó popularidad en Inglaterra. En un principio las cartas eran simples, pero los victorianos las produjeron más elaboradas, empleando el símbolo del corazón en conjunción con cintas y lazos. Fijándome en la cartita que se está a la izquierda, la verdad si está muy garigoleada -tal como se usaba en aquella época- cursilona por no decir más, pero quiero imaginar que si te la daban es justo decir como mirabas al amor de tus amores.
Y cuando una desfallecía en cuestiones amorosas no era tanto por amor. Imagino la siguiente escena: cuando le chismeaban a alguna bella damisela que su fulano en cuestión "le estaba haciendo el amor" o rondando a otra bella o no tan bella damisela como ella; o que le dejaban por otra porque de plano ella no le convenía a $U$ INTERE$E$- en pocas palabras no tenía dote ni lana ni apellido de abolengo ni nada y era más mortal que cualquier otra- o, por el contrario, la amaban con locura y pasión, y que por favor les diera el permiso para hacer la ronda y les regalara un mechón de su cabello para que lo pudieran guardar y llevar consigo en un guardapelo (neta guácala, preferiría haberle regalado un pañuelo, una corbata, un libro, una pluma, o algo más útil); pues la impresión era tan grande y el corsé tan apretado, que a una le faltaba el aire y ¡ZAS! Caía desplomada al piso.Y tal vez a alguien se le hizo bien romántica la idea de que ese desfallecer era por amor y no porque una prenda te apretaba tanto al grado que ni podías respirar. Y con la llegada del cine, es más que obvio que esa escena se magnificó y representó mil veces; la dama en cuestión siempre tenía que desfallecer con la muñeca en la frente y jamás pero jamás hacer una cara espantosa. Y aunque he corrido la suerte de que hasta ahora no he desfallecido de hambre -ni cuando estaba embarazada- cuantimenos de amor, si he visto como "desfallecen" algunas damiselas y dista mucho de ser romántico. Sinceramente, que vergüenza porque uno azota como vil elefante cuando está adormilado, y esto se debe a que el cuerpo se hace pesado, no por ofender a ninguna damisela y mucho menos a los pobrecitos elefantes.
Ahora que la frase "hacerle el amor" no significa lo que significa en ésta época, que realmente ya no significa mucho. En aquellas épocas era que alguien estaba hablándole al oído a la damisela y no era precisamente de cuestiones financieras (bueno, para el fulano en cuestión si lo eran por aquello de la dote)y tampoco era que literalmente le hiciera nada porque hubiera sido bastante penoso encontrarlos en aquellos menesteres carnales. O quien sabe, tal vez uno se imaginaba que le estaba hablando de lo bello que era su cabello (ah que lindo verso sin esfuerzo, este post me está saliendo tan ridículamente tierno) y en realidad le estaba diciendo que realmente se la imaginaba en poses de aquellos libros prohibidos (llámese Kamasutra o cualquier libro japonés erótico de siglos XV y XVI).



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