domingo, abril 14, 2013

Sobre aquella enfermedad llamada AMOR III

Y en relación a esa fracesita que se dice Mi otra Mitad, mi media naranja; resulta que un día, mientras navegaba yo  por el internet encontré un relato que versa sobre esa famosa Otra Mitad, o media naranja, (aquí si unas sinceras disculpas por que no anoté la fuente, confiésome culpable). En fin, leí que según la mitología griega, en un principio los sexos eran tan fuertes y unidos (nada que ver como ahora) que eran arrogantes, hasta el punto de que atentaron contras los dioses, y pues Zeus se reunió con todo el súper equipo de Dioses y Semidioses y dijeron que no podían matarlos o hacerlos desaparecer porque desaparecerían los mortales ( o sea una humilde servidora y el resto de la mapachada) y pues obvio ya no habría más sacrificios ni honores ni tributos, (igual a cualquier político del orbe el día de hoy). Así que en pocas palabras el buen Zeus se reúne con el Consejo Administrativo del Olimpo y como primer punto en la orden del día (como se ve que trabajo con abogados) anotó:-" No, o sea como, se pasan de arrogantes se quieren poner al nivel de uno  y pues no, pero no podemos darles matarili, porque  ¿Tons, quien nos adorará?".- Si claro, viéndolo desde esa perspectiva era más que lógico que no iban a tocarles ni un pelo al Vox Populi, mapachada, pueblo, mortales o como quieran llamarles.

Tras mucho pensarlo, al fin al buen Zeus se le ocurrió una super brillante idea:" Para que el Vox Populi siga existiendo y nos sigan dando tributo, y se dejen de mam...  Orita mismo los corto en dos a cada uno, y así serán al mismo tiempo más débiles y más útiles, porque pues ya saben habrá aumentado la población y pues más tributo para la corte- como ven cualquier parecido con la realidá es meritita coincidencia eso es mitología griega nada que ver con política-. Si claro, si el señor no era tontito, no por nada era el Master de los Dioses que de paso se echaba a cuanta mujer pudiera, convertido en planta si se le daba la gana y su pobre Juno no podía ni siquiera decir pío y lo único que le quedaba era vengarse ¡De la mujer!, no de Zeus quien volvía cabizbajo pidiendo perdón a la dueña y señora de sus quincenas. Hasta eso, nos salió remandilón el Dios de Dioses griegos.

Total, que Zeus llevó a cabo su plan y una vez que la naturaleza de estos seres ( oséase la mapachada) quedo cortada en dos, cada parte empezó a echar de menos a su otra mitad, a buscarla,   a reunirse con ella a abrazarse la una con la otra suspirando por ser otra vez una sola. Por eso cuando se tropiezan con aquella verdadera mitad de si mismos, sienten un maravilloso impacto de amor, afinidad, mi media naranja, mi amor a primera vista,mariposas en el estómago, un no se qué que que se yo, calentura, la bolita que sube y baja, en fin tantas cosas, a veces las menos amorosas .(Ay que bonito, siguen los versos).

Cuando terminé de leer esto me quedé pensando y dije que me iba a lanzar a Grecia, a subir al monte Olimpo y a reclamarle a Zeus y a toda su méndiga corte que me regrese mi otra mitad que no se vale, que yo ni siquiera profeso su religión, y aún así tengo que pagar tributo, que que chinguiñas;  claro ellos como Dioses pues ni quien les diga nada, pero un simple mortal, ¡No señor! Yo si voy a tomar mi ticket para reclamos y decirles :"¿On tá mi otra mitad?Nomás díganme nombre completo y nacionalidad y yo me hago cargo de los gastos de logística para que vean que soy cuata (y Hades no me mande a los infiernos o Vulcano me eche a rayos y centellas del Olimpo). De haber sabido esto antes me hubiera ahorrado tanto el amar a susodichos con mi hígado y páncreas más que con mi corazón (Del cerebro ni hablo porque de plano esta dormido o ido o que sé yo).

Así que, cuando lo encuentre, le diré que nos amemos y disfrutemos cual dioses del Olimpo, con todo nuestro hígado, páncreas, corazón y mucho, mucho cerebro.

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