Mi ex y yo entramos a un curso donde practicamente fuimos los ciniastillos de indias de un señor mamón y argentino que daba la clase y que solo nos usó y usó el dinero del curso para un video pedorro de un grupo dizque de rock metalero. Todo esto adornado en un bello empaque en el Claustro de Sor Juana y como guión, 1984 de George Orwell.
De ese vasto grupo, algunos nos hicimos muy amigos e íbamos a tomar café y a hablar de cine y libros de historia y de nuestras súpermegaproducciones.Obvio sería película de arte o de autor. Obvio jamás sería comercial. Obvio sería algo así como Truffaut, Bergman, Kubrick, Greenaway y Allen. Obvio nunca hicimos nada.

Bueno si, en realidad si hicimos un dizque corto erótico que se presentó en un festival igual de "erótico" -que tenía de todo menos erótico- y que obvio no ganó nada. Pero como nos divertimos.
Como comenzamos, (parece principio de una canción pero no recuerdo cual es) es algo que realmente ya ni me acuerdo, pero aclaro desde el principio, que jamás lo vi con intenciones de nada y lo que pasó fue hasta después mucho después de mi separación puesto que yo estaba más que enamorada de Mr. Hartley. Innombrable se volvió más que un amigo después de que me separé. Si lo hizo a propósito o no, es algo que realmente no me interesa ya, y que por alguna razón no lo creo. Sólo se dio con el tiempo.
Que traté de que no sucediera, si, juro por todos los dioses (incluyendo al que me quitó mi otra mitad) del Olimpo y por San Kubrick y San Welles que traté que no sucediera nada. Así, nada. El problema es que, o traté muy poco o de plano en el fondo no quise tratar.
No voy a escribir más de él tampoco. Le escribí hasta el cansancio. Le envié mails, mensajes de texto, del otrora mensajerito verde convertido en S azul, le ví, le reclamé, le traté como cuate, como amigo, como pareja sin serlo, como amante, lo añadí a la página virtual del universitario, a la página pajarita, hemos platicado, peleado y nos hemos burlado el uno del otro. Le traté de olvidar, me enojé con él, me contenté, lo mandé al diablo y lo perdoné. Me enamoré y lo amé como a nadie en su momento.
Hoy ya no lo amo como antes pero sigue siendo aquel sapiens que todo mundo tenemos (y sí, todo mundo tenemos un sapiens así) que aunque nunca seamos nada, siempre estaremos dispuestos a decirles que si a lo que nos digan: El típico "Rana ¿Que tan alto?".
Tengo un buen recuerdo de él. Y también siempre supe que nunca seriamos nada formal, y en el fondo no lo quería aunque alguna vez lo llegue a soñar. Tal vez porque somos muy parecidos. Sabe que me gusta y sé que le gusta y que no le gusta o me gusta. Sabemos que odiamos y que queremos.
En cuestiones carnales, no es malo, no es que sea kinky, sultry, horny calenturiento, sucio, (o tal vez conmigo nunca lo fue) pero sabía exactamente que decir que hacer y como hacerlo.La verdad, embonábamos bien(en sentido literal y figurado y se que se lee corriente se pero es la verdad).
A la fecha se cuando es su cumpleaños, (ésa maldita memoria mía de acordarme de cosas que no tengo porqué), y cuando le felicito jamás lo hago de la forma en que lo hace su club de admiradoras, porque obviamente, tiene un club de admiradoras al cual gracias a Dios jamás he formado parte. Y sé que en el fondo, ese tipo de pendejaditas le gustan y que aparte del ego, es porque en el fondo en alguna parte de su músculo llamado cerebro (y corazón también) sigue queriéndome como yo a él. Y que por bienestar y salud mental de los dos, mejor dejamos las cosas por la paz.
Alguien alguna vez, me dijo que no era feliz y que él y yo pudimos haber sido muy felices juntos. Y por alguna razón en el fondo también sé que ve a mis ojos grandes como el hijo que siempre quiso tener.
De él guardo muchísimos recuerdos, tantos que prefiero no acordarme de ellos y dejarlos guardaditos. Los más frecuentes y que se aparecen y se burlan de mí:
- Un beso en el hombro y en la espalda una mañana de enero, seguida de un "mejor abrázame".
- Un "pinche Laura estás bien enferma", mientra estábamos en la sala de su casa haciendo cosas enfermas, según él.
- Una plática de noviembre donde me dijo que conmigo podía sincerarse y ser como realmente era.
-El acordarse de mí en París.
-El acordarse de mí en París.
-Un "te admiro y me quito el sombrero y me inclino delante de ti", enfrente de todos sus amigos en su cumpleaños No 40.
- Una plática de mayo,en la página del universitario, donde discute con una amiga lo siguiente: "eso te hace ser la Laura que todos queremos."-dice él, seguido de: "No se le puede querer de otra forma".
-Un "prométeme que nunca me dejarás. Nadie entendería lo nuestro."
A la fecha lo he cumplido. Aunque ya no seamos nada. Nunca.



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