jueves, septiembre 22, 2016

Como sobrevivir a un campamento 1a. Parte

El ser humano le tiene miedo a la naturaleza, lo cual por un lado está bien pero por otro lado debería ser tirándole a tener respeto. Al final todo el día durante toda la vida convivirá con ella. 

Lo anterior viene a cuento porque a principios de mayo fui a un lugar en lo que en algún momento fue el epítome de la hippiesisa en México, nuestro Woodstock de los 60,  el tan famoso Avandarock; hoy convertido en un lugar de descanso muy muy nice, y gente muy pudiente y realmente donde acampamos estaba a poco más de 200 metros de una privada, un paseo llamado Pueblo Mágico  y una atracción turística, lo cual quiere decir que jamás estuvimos solos al 100%

Un grupo compuesto por aproximadamente 70 personas entre adultos, jóvenes y niños, y aparte 3 perros. Lo primero que hicimos fue visitar- en caravana- un lugar donde se encuentra una estupa budista, ¿Qué es una estupa? Es una estructura blanca dividida en 5 pisos por describirlo de alguna forma y que representan la tierra, agua, aire, fuego, y el espacio y normalmente llevan una efigie de Buddha. Es un lugar para meditar y orar.

Recuerdo que la 1a vez que fui éramos pocos la que la visitábamos y hacíamos las obligadas reverencias . Esta vez fue diferente.  Al poco rato de haber llegado, llegaron 2 camiones repletos de “Ecoturistas” y les dieron una breve explicación de la misma.

Mientras había algunos budistas pro (los que pueden meditar así se caiga el mundo y viven en completa armonía),  algunos de los asistentes al campamentos son pro-ah porqué he de decir que el campamento fue un campamento budista-  y otros, como yo que somos principiantes.  

Es más que lógico que el camión ecoturístico  estaba compuesto en su mayoría por curiosos toma fotos con selfiestick, y observando a otro grupo de locos hincarse sepetecientasmil veces o dando vueltas como satélites alrededor de la estupa.

Al principio me sentí invadida y hasta molesta. Primero porque es un lugar de paz y lo que menos había ahí era paz, y segunda porque, ¿por qué estaban ahí?

Mas luego recordé lo poco que sé de budismo y me dije: “A ver Laurita (soy la única que enojada me puedo decir Laurita),  una, esto no es tuyo; dos, cada quién llega a este lugar por el motivo que sea  y tres, si ese es tu pensamiento; acabas de tirar a la basura lo que sabes de budismo; muy amén de que cuando tu vas a cualquier iglesia o templo de algún otro pueblo, ¿no haces lo mismo? ergo ¿por qué te enojas?”

Regresando al tema del campamento, al llegar al tan famoso lugar para acampar uno se da cuenta que de solo, solo en medio del bosque pues ya no está. Yo había ido algunos años antes pero ahora lo vi más habitado, más lleno de gente al grado que llegó un momento en el que me sentí como uno de los 400 pueblos o peor aún como campamento de AMLO en medio de Reforma. 

El lugar está atascado de puestos de garnachas, comida, souvenirs,y todo lo que uno pueda imaginarse. Gente que iba caminando a la famosa cascada Velo de Novia y gente que saca a pasear a sus perros. Así que nosotros, el grupo aventurero instalado en el campamento con todo y equipo y outfit sobresalíamos en aquel entorno. 

Nuestro campamento estaba compuesto por gente principiante, y gente  muy pro en aquello de hacerle al dormir en tienda de campaña y a la intemperie.

Es más que decir que yo obvio me sentía como Reese Witherspoon en aquella película donde hace una enorme caminata llamada el Sendero del Pacífico, o como si estuviera en las Pinturas Rupestres o el Camino de Santiago, tan metida estaba que hasta escuché un día antes el playlist de la película de Witherspoon así de pro me sentía.

¡Oh decepción! 

Para empezar era un campamento de niños y adolescentes y pues ¿que hacen los niños y adolescentes en esas situaciones? ¡EXACTO! ¡NADA! Y claro si al lado ven un río para ellos es automáticamente un llamado igualito a ¡VACACIONES!

Por todos lados había quejas y regaños de papás: “compórtate, no hagas esto, no hagas lo otro; mamá ya tengo hambre, ¿A que hora será la fogata?¿Me puedo meter al río? Quiero bombones, papas, salchichas, etc., etc., etc., Fulanito ayúdame a cuidar al perro, a tu hermanito en lo que termino de poner la tienda, blablablabla…”

En mi grupo no fue diferente. Tratando de armar una tienda “arma-fácil” entre 5 personas, acomodando sleepings y mochilas para que nadie nos confundiéramos. Un colchón inflable “infla-fácil y solo”, que por supuesto como no supimos como inflarlo tuvimos que recurrir a medidas extremas: llamarle por celular al dueño para que nos dijera como hacerlo.

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