jueves, septiembre 22, 2016

No sé nadar o yo no quiero amanecer con Alien III

Creo yo que esos sueños se dispararon con Alien Resurrección (o Alien 4 pa los cuates), ese darse cuenta que la carga que llevan los mercenarios son humanos para ser usados como portadores de los huevos de los susodichos  Aliens, aunado a una bola de científicos locos, una clon Ripley entre buena y ojete, y que la única que es medio buena onda es Calley pero a nadie le cae bien porque es robot hecha por robots o sea de lo peorcito de la galaxia y dices mejor me pego un tiro, sin contar con que los bichos esos  ya andan por ahí merodeando con su baba verde destruye todo.

Para mí las escenas más angustiantes fueron la persecución bajo el agua; que el mismo Dr. Gediman termine como alimento o guardahuevos de su propia “creación” (por llamarlo así) y todavía se regocije; que al final Ripley decida matar a la Reina Madre que da a luz a otro animalejo que resulta que reconoce a Ripley como su mamá y mejor mata a su verdadera mamá y que todo eso es un lloriqueo que te dan 3 segundos de ternura para luego decir no ni madres esa cosa no la quiero en mi nave por mucho que chille (no estoy contando nada nuevo así que no vale como spoiler) y a eso le aumentas el hecho de que ya se habían echado a no sé cuantos más en las otras sagas, entre ellos a Newt (que quieren soy mamá) y que siempre me quedé con la duda de que le había pasado a Jones ¡A JONES, era un gatito por Dios! ¡UN GATITO!


Claro está que todo eso lo eché a la licuadora de mi subconsciente y salió en una mescolanza más o menos así: una persecución en un departamento  que se parece mucho a los departamentos de cuando vivía en la Condesa y en Narvarte cosa muy absurda ya que el animalejo ese me hubiera atrapado en dos segundos pero ya saben como son los sueños y  los pasillos se hacen enormes lo cual no sé si agradecer o mentar madres por esos sueños cliché y mientras corro, busco a una gatita que tenía que no es Jones pero si se parecía, para luego zambullirme en una alberca color verde y acordarme en medio de mi sueño DE MI PROPIO SUEÑO, de que ¡UPS! ¡NO SÉ NADAR! para inmediatamente salir a la superficie cual heroína de película, o sea toda mojada sexy style y que la ropa se te seca de tal forma que ya quisieras que inventaran algo así. A estas alturas del sueño mi méndiga gata no se donde frutas quedó, pero sé perfectamente bien que anda por ahí y que está bien, y claro chíngome yo porque esa maldita cosa xenoforma, muerte-negra- hija-de -la-gadachin, me sigue persiguiendo desde la sala-comedor del depa CondechiNarvartesco y que termino encerrándome en un baño que mide 2x2 (vaya cliché) y que cuando abro la ventana para escaparme de ahí, me salta la Reina Madre…

Cuando tuve ese sueño por primera vez, desperté a mitad de la madrugada toda sudorosa con mi gata encima de mí acicalándose, dio dos vueltas en su eje y se durmió ronroneando tranquilamente.

Es por eso y aludiendo a una canción de la señora Daniela Romo “Yo no quiero amanecer con Alien”.

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