El miedo creo yo, es uno de los sentimientos más cabrones que existen. Gracias al miedo o debido a él puedes llegar a sentir casi todos los demás. Puede hacernos cometer actos tan heroícos como pendejadas a tal grado que podemos joder nuestras vidas o la de alguien más.
¿Y que tiene que ver Alien con el miedo y mi post? Pues mucho digo yo. Muy amén de que la película y su saga es una oda a la ciencia ficción, también lo es al terror. Visualmente te atrapa; los personajes de Ridley, Vázquez y Call son #Femeninerolemodels sin llegar a ser feministas, y cada saga tiene su propia historia de no saber si estás mejor en compañía o mejor sigues sobreviviendo por tu lado. Todos unidos pero nadie confía en nadie, pero tienes que seguir sobreviviendo y correr, correr, correr.
El caso es que #yoconfieso que a pesar de esto no puedo verla después de determinada hora. Sí, a partir de las 5 p.m. para ser exactas. O sea puedo echarme un maratón desde las 6 de la mañana, desayunando cereal, tamales o comer arroz -siempre he dicho que en la escena donde a Kane le sale la larvita alien, están comiendo arroz rojo con chícharos ( y con esto espero que no dejen de comer arroz rojo). El caso es que, aunque si las veo antes de cierta hora no me pasa nada, pero a medida que va pasando la tarde-noche la cosa ya no es tan fácil y el saber que me iré a dormir y soñar con aquella cosa horrible salida de la mente de H.R. Giger y que me persigue no es nada agradable, y no son sueños recurrerentes, en realidad lo he soñado tres veces y con eso tuve para decirme: “Bueno que lo tuyo es jugar al masoquismo en su más puro elemento”. Es más a mi vástago le rayan esas películas y le llegué a comprar juguetes, cómics, playeras y videojuegos y créanme que hasta me compraría un juguete de los famosos POP! porque se ve tierno y hasta el libro que es estilo para niños, (Alien Next Door de Joey Spiotto) donde sale jugando con Newt, con Ridley y Jones.

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