Tengo 2 millones de recuerdos de tu niñez. Desde tu primera sonrisa que fue la 1a noche que pasamos solos. La primera noche que salimos del hospital hasta hoy, pasando por el “mmmm pamomitas deishioshas” y nos sentamos a comer en las escaleras de Amsterdam, como si estuviéramos haciendo una travesura. Tu “pijolitos”, el que me enseñaras un portarretratos hecho por ti y asomabas tu cara. Eso y veinte mil cosas hasta llegar al “Vengo tomado… de la mano de nuestro señor Jesucristo”.
Me gustaría decirte que siempre voy a estar ahí para protegerte , pero enfrentémoslo, mientras más creces más debo entender que no siempre estaré ahí para que no te pase nada. Ya sabes, como dijera Dory, si te prometiera eso NADA pasaría contigo, así, nada.Así como tampoco te puedo proteger de tus cambios de humor o que este mundo tiene cosas o gente muy loca y que no podrá estar de acuerdo a lo que hagas o pienses. Tampoco puedo protegerte de tus sentimientos, esos solamente tú.
Lo que si puedo hacer y eso siempre haré es apoyarte, escucharte, y guiarte para que seas un Diego que luche por sus ideales, que proteja su gente y ame su entorno. Que sea respetuoso y cuando algo no le guste, que sepa tolerar aquellas diferencias,pero que jamás se quede callado sin decir lo que piensa. Un Diego único en el mundo. El que yo siempre le pedí a Dios que me enviara.
Te amo Di.

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